Sr. Guillermo Sheridan:
Es mísera y menesterosa la crítica que usted realiza sobre Saramago. En primer lugar porque la novela debería a su parecer ser un halago a la biblia. Si bien la biblia está edificada de materiales extraordinarios y seductores como el Éxodo o El cantar de los cantares, también está llena de contradicciones y agora no voy a hondar en el tema porque no escribo para subrayar su vocación religiosa, la cual teorizo de su disgusto cuando se expresa del literato portugués llamándolo “un apóstata simple y pataleante”. Su expresión hace parecer un crimen el negar la fe de Cristo, así lo expresan sus palabras, cada una interpretada no a mi antojo sino por definición estricta de la Real Academia Española de la lengua que usted conoce a la perfección. Respetuosamente me sujeto a sus palabras. Por cierto “pataleante” no forma parte de la academia citada).
Si negar la fe de Cristo es un crimen, qué interesante es ver que todos los judíos son apóstatas y a pesar de compartir ello con Saramago siguen molestos con él. Cuando surge El evangelio según Jesucristo los judíos aplauden que se humanice a Cristo, pero ahora lo odian por exaltar las barbaries de Israel, y peor aún cuando “atenta contra las raíces judías” al abordar el antiguo testamento. En el arte el tema es lo de menos, literatura es arte y el arte no es política, no pueden igualarse y lo que se analiza es la sustancia pura de la obra.
Me sorprendió mucho la comparación con la novela de Jhon Wyndham, por varias razones. Me parece un intento fallido por demeritar el Ensayo sobre la ceguera, por una parte Day of the Triffids no es más que una novela de Zombis, Zombis vegetales súper evolucionados que quieren conquistar el planeta y comerse a la humanidad. Ensayo sobre la ceguera es un juego de metáforas sobre la sociedad contemporánea.
Citar a Wyndham no apunta a que su opinión se sustente en grandes fuentes literarias, pero viniendo de usted no me sorprendería que mañana considere la obra de Isabel Allende superior a la de Juana Inés de Asbaje o que iguale los libros Danielle Steel con Los recuerdos del porvenir o Pedro Páramo, y si me permite un chascarrillo, aventurándome un poco más en su psicología me atrevo a pensar que mañana podría considerar más auténtica la obra de Bárbara Wood que la de Fiodor Dostoievski. Le recomiendo (si su entendimiento le da para entender pintura) vea el cuadro de Pieter Brueghel Parábola de ciegos (1568), conocido también como Ciegos Guiando Ciegos. Tal pintura sí tiene algo que ver con la obra de Saramago.
Si usted leyó Day of the Triffids de joven quizá no se dio cuenta que estaba ante un libro de la talla de La Cabaña, con la profundidad y sustancia a la altura de Crepúsculo (lo que ahora leen los jóvenes de 17).
Me olvidaba, en Caín, a diferencia de la obra de Twain, Dios le da voz a Eva y Adán antes de que le desobedezcan. Si conociera la obra de Saramago, de haberlo leído atentamente (porque no es lo mismo franquear un texto con los ojos), podría descubrir, muy contrariamente a lo que su texto señala, que sí está bien escrita. Pero dada su preparación académica en la literatura la cual se denota deficiente y nimia a pesar de haber estado en la UNAM, no puedo esperar mucho de usted.
Yo soy un lector cualquiera, y sin embargo “el más sobado” no me parece un expresión bien articulada en el sentido más elegante de la palabra, tampoco es una expresión artística ni original, pero cuando usted la utiliza, me parece que lo hace con fe de la buena.
Emmanuelle Brío


















